Repertorio y audiciones

Cuánto son 16 o 32 compases y cuánto debe durar tu corte de audición

· 8 min de lectura

«Trae 16 compases».

Así se pide el corte en Broadway. Y un día te lo dicen a ti — en una clase o en un casting — y tienes delante la partitura entera de tu canción sin saber cuánto es eso ni por dónde se corta.

Empiezo por la cuenta, que tiene respuesta exacta. Pero te adelanto lo que más me importa: en España el corte no se mide en compases. Se mide en tiempo. Y el que yo recomiendo ronda el minuto y medio.

¿Cuántos son 16 compases? ¿Y 32? (en segundos)

Depende del tempo y del compás de la canción. Un compás no es una medida de tiempo — es un trozo de música —, y lo que dura lo decide el tempo. La cuenta:

Segundos = compases × pulsos por compás × 60 ÷ tempo (en pulsos por minuto).

En un 4/4 a 120 pulsos por minuto, 16 compases son 16 × 4 × 60 ÷ 120 = 32 segundos. Y 32 compases, el doble: 64 segundos. Con otros tempos:

Canción16 compases32 compasesMinuto y medio (compases enteros)
4/4, balada a 70≈ 55 s≈ 1 min 50 s≈ 26 compases
4/4, midtempo a 100≈ 38 s≈ 1 min 17 s≈ 37 compases
4/4, uptempo a 140≈ 27 s≈ 55 s≈ 52 compases
3/4, vals a 150≈ 19 s≈ 38 s≈ 75 compases
2/2, uptempo a 120 (en blancas)≈ 16 s≈ 32 s≈ 90 compases

¿Ves la diferencia? 32 compases de balada duran casi dos minutos. 32 de uptempo, menos de uno. El número de compases, solo, no te dice cuánto vas a estar cantando.

Ojo con el 2/2 — el cut time, muy frecuente en los uptempos —: cada compás tiene dos pulsos de blanca, no cuatro de negra. Si el tempo está en blancas y cuentas cuatro pulsos por compás, calculas el doble — es la última fila de la tabla. Tu corte dura la mitad de lo que crees.

En España, el corte se mide en minutos

Esto es lo que quiero que te quede. En España, el corte estándar de una audición presencial suele estar entre uno y dos minutos, y el ideal ronda el minuto y medio. En Broadway o en Londres se habla en compases — 16, 32 —; en Madrid hay más flexibilidad con la duración, siempre que la canción no se alargue sin necesidad.

Las dos escalas conviven. En una masterclass de casting en la que yo estaba al piano, el director que la daba lo resumió así: en Broadway te piden 16 compases, las audiciones son como churros y tienes un minuto; aquí somos bastante más permisivos.

¿Y por qué minuto y medio y no tres? Porque el corte tiene dos trabajos. Captar la atención del jurado en el menor tiempo posible. Y no perderla. En minuto y medio cabe tu técnica vocal y, a la vez, una evolución del personaje. Si te extiendes, el jurado se te va.

Mira otra vez la última columna de la tabla: un minuto y medio pueden ser 26 compases de balada o más de 50 de uptempo. Por eso no te doy un número de compases. Te doy un tiempo — y que dentro de ese tiempo pase algo.

Y si la convocatoria pide algo concreto — 16 compases, un minuto, la canción entera —, manda la convocatoria.

El corte no te libra de la canción entera

Además del corte, ten siempre la canción completa preparada. En una segunda ronda presencial te la pueden pedir entera. O puede que la necesites para un concierto, y un concierto no es cantar una canción «que te queda bien»: pide un estudio real de la partitura, del subtexto y de la interpretación.

Ojo, no es obligatorio. Tú puedes hacer lo que quieras. Pero un profesional lo es en todo momento — en un casting o en un escenario —, y eso se nota.

Lo mismo vale para todo tu Audition Book — tu repertorio de audición, lo que en Latinoamérica llaman songbook y en las escuelas de España, carpeta de repertorio —. En su índice, cada canción lleva el musical, el tempo y la duración del corte. Qué más va dentro lo cuento en qué es un Audition Book.

Dónde cortar: no tiene que ser la parte más fuerte

Aquí se equivoca casi todo el mundo. Busca el agudo. El final grande. La nota para lucirse.

El corte no tiene que ser necesariamente la parte más fuerte de la canción. Si en todas tus canciones el corte es «dar el agudo más agudo», tienes un Audition Book que te limita a dar agudos. A lo mejor otra parte no tiene tantos agudos pero es muy dramática — y ahí muestras más interpretación.

Y si el corte gira alrededor de la nota que das al 95 %, el día del casting no tienes margen. El pianista que no conoce tu canción ya te quita algo. La regla del 80 % vale también para el corte — que te exija, como mucho, un 80 % de lo que puedes.

¿Se puede empezar por la mitad de la canción? Sí, sin ningún problema. Si luego quieren oír más, para eso tienes la canción entera.

Lo que buscas es un fragmento que enseñe a la vez tu capacidad vocal y tu capacidad interpretativa, con el personaje moviéndose dentro. Para encontrarlo, unos criterios. Casi todos los dio el director de aquella masterclass en la que yo estaba al piano:

  • No entres en un puente. Empezar ahí es como abrir un capítulo a mitad de frase: parece que entras, tropiezas y vuelves a entrar.
  • Si hay dos vueltas iguales, quédate con una. Estrofa y estribillo. Si la primera estrofa repite la melodía de la segunda, quítala y empieza por la segunda.
  • Empieza donde empieza una frase.
  • Acaba en algo que suene a final. Si el corte termina antes que la canción, puedes enganchar directamente con el final, sin la segunda vuelta.

Si todavía estás eligiendo qué canción llevas, eso va antes que todo esto: qué canción cantar en un casting de teatro musical. Y si buscas repertorio en español, canciones de musicales en español para audicionar.

Lo que le das al pianista

El pianista de una audición no tiene por qué conocer tu canción. La lee a primera vista, entre artista y artista. Lo que no esté en el papel no existe.

La partitura

  • El corte, claro y señalizado. Dónde empieza y dónde acaba, sin que el pianista tenga que adivinar. Si saltas de un sitio a otro, que el salto se vea.
  • Con cifrado de acordes. Le da una referencia, sobre todo en estilos contemporáneos. Si pierde la lectura, sabe qué acorde viene y te sostiene.
  • Una edición limpia. Una partitura mal editada confunde al pianista, y sus errores los pagas tú. Si no puedes pagarle a alguien que te la edite, la imprimes entera, marcas tú dónde está tu corte de casting y al atril llevas solo las páginas que cantas.
  • En la tonalidad original, la que has ensayado. Cambiarla se puede, pero no es recomendable: transmite que no llegas a la versión original, y el pianista que la conoce en su tono se puede confundir al leerla en otro. Hay excepciones — canciones con versiones oficiales en varias tonalidades, como Astonishing (Little Women) o Santa Fe (Newsies) —. Si no, mejor otra canción.
  • Dos o tres hojas, como mucho. A veces hay un solo atril. Que el pianista no tenga que pasar cinco páginas para llegar a tu coda.
  • En una carpeta de fundas transparentes, la de tu Audition Book. Si el pianista lo prefiere de otra forma, en eso manda él.
  • Solo partituras que has trabajado con un repertorista. No las de las canciones que «te sabes».

No subrayes la melodía

En una masterclass, al piano, me llegó una partitura llena de marcas, con la melodía subrayada. Y lo dije: si lo subrayas así, eso descompone al pianista. Porque cuando subrayas, el ojo va a lo que está subrayado — y lo subrayado es la melodía. Y entonces no te acompaña bien.

Se señaliza la estructura: dónde empiezas y dónde acabas, los saltos, la coda, los cambios de tempo. La línea de canto, nunca. Esa la cantas tú; el pianista lee su parte.

Lo que te complica la primera ronda

Hay canciones preciosas que son mal instrumento de casting: cambios de tono o de tempo inesperados, calderones y paradas, rubato libre, modulaciones encadenadas. Un pianista especializado en teatro musical puede leerlas; no todos los que acompañan un casting lo son. Si llevas una así, que el pianista tenga la partitura con antelación para estudiarla. Y si puedes, en la primera ronda, evítala. Esa misma canción puede funcionar en un self-tape, donde el acompañamiento lo preparas tú — aunque, de preferencia, siempre con un pianista en directo.

Si no conoces al pianista, lleva lo que sabes que funciona. Si lo conoces, puedes arriesgar más.

Lo que le dices antes de cantar

Tienes unos segundos con él. Dan para el corte, el tempo y la entrada — no para explicarle la canción.

  • Dónde empiezas y dónde acabas, aunque esté marcado.
  • El tempo. Escrito en la partitura y sabido de memoria. Si arranca más rápido o más lento de lo que has ensayado, puedes corregirle — «un poquito más lento» —. No pasa nada.
  • La entrada. Si el arranque es rítmicamente confuso, márcala tú, aunque sea con un «un, dos, tres, cuatro» antes de cantar.

Y antes de la audición, pasa la canción con un pianista, no solo con la pista. Con la grabación te acostumbras a sus pausas y a sus ritmos — y en la partitura no está la trompeta en la que entrabas.

El trabajo de la canción en sí, del texto a la interpretación, va en cómo prepararse para una audición de canto y teatro musical.

Ensaya el corte, no solo la canción

Sé lo que estás pensando: «Vale, Dustin, pero la pista siempre empieza por el principio». Exacto. Y si solo ensayas la canción entera, el día de la audición estrenas el corte delante del jurado.

Para eso hicimos VocalRemover, en la app de CITEM. Subes la pista — o la traes de un enlace de YouTube —, marcas dónde empieza tu corte de casting y lo ensayas a tu tempo. No te va a dar la interpretación — eso sigue siendo trabajo tuyo, y de tu repertorista —, y no sustituye a pasar la canción con un pianista. Pero te quita la excusa de ensayar siempre desde el principio. Abrir la cuenta es gratis y trae una canción al mes de VocalRemover; con Pro, el corte se queda guardado con su canción en tu Audition Book.

Voy a cerrar con esto. Un minuto y medio bien elegido no te garantiza el papel. Nada te lo garantiza. Pero es el minuto y medio que decides tú: dónde empieza, qué cuenta, cómo termina y cómo lo lee el pianista. Las decisiones aleatorias se notan, siempre.